Eran las17.45 de un día cualquiera en la compulsiva Ciudad de Buenos Aires. Mientras reposaba con mis piernas encima del escritorio, de fondo sonaba una canción que lograba ponerme de buen humor. Estuve toda la tarde dando vueltas en la silla tratando de esquivar el dolor de cuello que me torturaba desde la mañana. Claro que me auto medique, un Ibubirac 600 mlg para ver si con eso llegaba hasta la noche. La tarde se puso tensa y con eso la vena que apareció en mi cuello se hacia cada vez mas grande. Ensaye algunas elongaciones y estiramientos de espalda que solo me dejaron mas torcido.
A todo esto, tenía que terminar un informe que me había llevado casi toda la tarde y todavía me quedaba más de la mitad por terminar. No, no es ineficiencia, es arduo trabajo de investigación. De todos modos, ya tenía los ojos cansados y el cuerpo maltrecho.
17.50 Todo estaba dispuesto para emprender mi retirada. Empiezo por apagar la computadora del vecino que para esas horas ya no esta por la oficina. Acto seguido dejo que termine la canción que estaba sonando minutos atrás, chequeo los mails por cientonoveneana vez y apago la computadora. Pienso: 17.55 compro chicles, 17.56 me prendo un cigarrillo mientras camino a la estación, 17.57 me agarra el semáforo de Lacroze y Cabildo, 17.58 bajo a la estación.17.59 espero en el anden a que llegue el subte, 18.00 el subte llega a la estación olleros y me deslizo hacia el interior del vagón.
Detalle Nº1: En el momento que me disponía a dejar la oficina me doy cuenta que mi reproductor musical, llamémosle IPOD, tenía una sola canción cargada. Una sola canción que encima era el track introductoria de un disco, ósea, era lo mismo que nada. Ataque de rabia Nº1.
Detalle Nº2: Esperando en el anden de la estación Olleros a que llegara el subte, una voz de alerta se dirige hacia los viajantes: “ATENCION, LA LINEA D TIENE SERVICIO RESTRINGIDO ENTRE LAS ESTACIONES CONGRESO DE TUCUMAN Y 9 DE JULIO, MUCHAS GRACIAS”.
¿Muchas gracias? No entiendo que se agradece, a veces creo que se abusa en el uso de ciertos términos solo porque se piensa que es de buena educación. Así las palabras empiezan a perder el sentido original y se convierten en simples expresiones vulgares de conveniencia. Uh, Perdón, te choque. Uh Perdón, te cague a tu mujer. Perdón, perdón perdón. Basta de pedir perdón.
Recapitulando, estaba yo en el vagón bastante incomodo por la cantidad de gente que viajaba a esa hora de regreso a su hogar, sin música, sin libro, solo mirando las caras de los otros viajantes como yo. El viaje era bastante incomodo sobre todo porque atrás mió se ubico un sujeto de contextura bastante importante que empezó a remar con los hombros tratando de hacerse un lugar. Bueno, basta le dije, a donde queres llegar, no vez que estamos todos igual. Claro, ni se dio por enterado que le estaba hablando a el.
Siguiente Estación: Palermo. Otro contingente de individuos se agolpo contra las puertas para poder entrar al vagón. Un poco mas apretados, pensé, mientras una señora simpática, que venia de la ciudad de Salta y estaba de visita por Buenos Aires, dijo: ¡Si viene un gordito no va a poder entrar! Y tenia razón, no iba a caber una persona de tal tamaño. A todo esto yo pensaba que el corte entre 9 de Julio y Catedral no me afectaba demasiado porque yo hacia combinación con la línea C, por tanto mi viaje llegaba hasta la estación 9 de julio. Claro, luego venia lo peor, la tediosa secuencia de combinar 9 de julio con diagonal Norte en la línea C. Cientos de personas caminando por un ínfimo túnel, apretadas, acarreadas y pegoteadas por el inhumano calor que provoca estar bajo tierra.
Volviendo al viaje, Siguiente estación: Plaza Italia.
Problema Nº1: Otro comunicado de alerta: “SE COMUNICA A LOS SEÑORES PASAJEROS QUE EL SUBTE FUNCIONA CON DEMORAS Y CON SERVICIO LIMITADO ENTRE LAS ESTACIONES CONGRESO DE TUCUMAN Y 9 DE JULIO”.
Bueno ahora le agregaron demoras, fantástico. 5 minutos parados en la estación cuando sonó la alarma y las puertas se cerraron. El subte arranco.
El calor se hacia cada vez mas intenso y las gotas de sudor ya empezaban a caer de mi frente.
Siguiente Estación: Scalabrini Ortiz.
Demora estimada: 10 minutos. Hora: 18:27.Mi humor carecía de gracia.
Lo que siguió fue una sucesión de hechos que terminaron por completar la jornada para declararla de desagrado personal.
El subte siguió avanzando, y en cada estación se quedaba parado alrededor de 12 minutos. La gente ya había colmado su paciencia y ensayaba abanicos con lo que encontraba en su bolso. Papeles, diarios, libretas, etc. Otros se apuntalaban debajo de esos pseudos-escapes de aire que funcionan como ventilador en el interior del vagón.
El subte paro en la estación Puyerredon. Eran las 18.40 pasadas.Luego de 10 minutos de estar atascados en ese pseudo-infierno terrenal, la gente comenzó a inquietarse y a levantar sus quejas. Algunos compartían historias de viajes, otras simplemente optaban por bajarse. Al cabo de un rato tome la decisión. Me baje del vagón, camine un rato por la estación deliberando que hacer. Si esperar a que el tren arrancara nuevamente, subir a la calle tomarme un colectivo y tardar 1 hora en llegar a la bendita facultad, o tomarme el tren para el otro lado, renunciar a asistir a clase y tomarme la tarde para no matar lo ultimo que me quedaba de racionalidad.Luego de deliberarlo unos minutos tome la decisión, cuando sonó la alarma que indicaba que el tren cerraría sus puertas me quede parado al otro lado del andén. Dicho y echo, el tren cerro sus puertas y entre un tibio aplauso de los viajantes siguió su viaje. Eran las 18:53.
Minutos más tarde el subte que venia en la dirección contraria hizo su llegada a la estación Pueyrredon entre viajantes asfixiados y ansiosos individuos que esperaban, el tren se detuvo y abrió sus puertas. Algunas pocas personas bajaron y las cientas de personas que pugnaban por ingresar a un vagón para emprender el regreso a casa vieron sus intentos frustrados. Algunos intentaban colarse entre pasajeros pero rebotaban cual pelota de ping-pong. Mi estrategia fue diferente. Me ubique donde a mi parecer se detendría el ultimo vagón. Espere a que se abrieran las puertas, y entre empujones y aprietes pude deslizarme hacia el interior del vagón y sentir que ya todo estaba cumplido. La puerta se cerro, y casi sin aire que respirar, el tren inicio su marcha dejando atrás el recuerdo y la sola idea de querer marcharse, pero esta vez hacia otras fronteras.
Buen viaje.
*Vale aclarar que esto sucedió un tiempo atrás cuando aun no había llegado el frió a la ciudad.
- Están todos un poco locos. Si no te lo tomas tranquilo acá vuelan bifes para todos lados. No, si no sabe´ es una locura. - Y viste, a veces te encontras con cada uno. Si, historias miles, no te digo que un libro entero, pero 50 paginas te armo. Pero… a mi me gusta. Me entretiene. -Cansa a veces, estar todo el día acá arriba, si te cansa. Y ahora ni te imaginas, el otro día estaba podando un árbol y ahí no mas me caigo. Una costilla me fisure. No sabes lo que me dolía. Ni respirar podía, lloraba del dolor. Y si, me tome esta pastillita que te calma y me fume un porro.
- Y si hermano, no pasa nada, no le hago mal a nadie. 57 años tengo, y nunca salí a afanar, nunca le hice mal a nadie.
- Cabildo y Juramento, ahí parábamos con amigos míos. Algunos están muertos ahora, pero de viejos eh!!.
- No, merca no. A mi me gusta el porro. El otro día me fume uno en casa antes que llegue mi mujer. Después me dice, que olor, que es eso. Nada le dije, se me quemo un repasador en la cocina.
-No hermano, pero yo cuando fumo me pongo re gracioso. Me engancho y me cago de risa, no te das una idea.
-Mira, si yo no tomo nada. Si tomo 2 tragos y termino vomitando todo. Pero el porro me gusta, es otra cosa.
-Hace unos años salí con mi hijo a pasear al perro y me dice; Papa, fumo. Un tabaco pensé yo. Bueno yo también de pibe, no pasa nada le dije. Y ahí saca un faso y yo le digo no que haces, pensé que me hablabas de otra cosa. Y bue, terminamos fumando juntos.
-Aparte, si hubiera mono-cultivo no habría quilombo. Te armas uno en tu casa tranquilo y no jodes a nadie. Y lo que pasa que la gente vive muy apurada, esta como enojada todo el tiempo. Que se yo viste.
Estos fragmentos fueron extraídos hoy por la mañana de una conversación con un taxista en un trayecto de no más de 15 cuadras.
Hay algo muy interesante en los taxistas. Para quien quiere personajes ahí esta su fuente de inspiración.
Hoy simplemente voy a recordar aquellas series de televisión que en algún momento supieron entretenerme y/o emocionarme.
Antes de empezar con la lista va una aclaración. El criterio de elección responde a cuestiones meramente personales y no a un parámetro de calidad especifico. Es decir, es sumamente subjetivo y emocional.
The O.C.
* Muchos pensaran que estoy loco por considerar a The O.C entre una de las grandes series. Pero como dije antes esta lista responde a cuestiones personales.
Si bien duro solamente 4 temporadas la infinidad de cosas para destacar de esta serie son innumerables. Uno ostentoso barrio americano (Orange County), típicas familias ricas y acomodadas, niños bien y deportistas, chicas lindas y sexies; si claro, lo de siempre. Hasta que un día llega Ryan, rescatado de la calle por el magnifico abogado social Sandy Cohen y se instala en el barrio como uno mas de la familia. Conclusión Nº1: Problemas al caer.
Efectivamente los capítulos que componen cada temporada tienen este tema en común. Tratar de enmendar los problemas que surgen a causa de conductas y elecciones equivocadas. Es verdad que por momentos la serie se torna un poco monotemática y los temas en cuestión son casi siempre los mismos. Pero los puntos fuertes son varias y hay que tenerlos en cuenta.
Seth Cohen. Un hallazgo de personaje. Representa todo lo que nadie quiere ser (solitario, nerd, medio torpe, vergonzoso, etc) pero a su vez su personaje nos resulta tan simpático que al final todos quisiéramos ser como Seth Cohen. Y ni hablar cuando termina concretando su amor por Summer.
Sandy Cohen. (A mi criterio es de las mejores actuaciones de Peter Gallagher como actor). Si pudiera elegir, quisiera que Sandy fuera mi padre. Tiene una chispa única que lo hace un personaje esencial y diferente en la serie.
La transformación de Summer. Rachel Bilson pasó de ser la sexy, atrevida y maldita Summer a convertirse en la dulce y tierna novia de Seth que ayuda a las nutrias y se preocupa por el medio ambiente. A mi particularmente me gusta mas la segunda.
Caleb Nichol: No es un villano (porque la serie no tiene uno en particular) pero si es el personaje que quizás más se puede odiar. El papel le calza perfecto a Alan Dale (incluso mucho mejor que su papel en Lost)
La serie tiene momentos muy buenos y episodios que son para recordar. Al final de la tercera temporada, con la muerte de Marissa y su alejamiento del elenco, la serie perdió varios adeptos y sus guionistas se quedaron sin mucho que decir. De todos modos el final de la cuarta temporada y cierre definitivo de la serie nos deja a todos un poco más contentos y con una certeza: No fueron cuatro años tirados a la basura.
Lost
* No fue la mejor serie de la historia pero fue excelente.
Evidentemente Lost genero una infinidad de sensaciones diferentes, amor-odio, encanto-desencanto, fanatismo pero de lo que estoy seguro es que no paso desapercibida.
La serie en si es excelente. Tiene un trabajo de guión que es muy bueno, el desarrollo de los personajes esta muy bien realizado y el uso de los flashbacks y flashfowards es muy interesante. Seguramente que a la serie se le encuentren puntos flojos u omisiones importantes, pero a lo largo de seis años son mas los aciertos que los errores. Se podrá criticar que en vez de aclarar cada vez se ensuciaba y complicaba mas la historia, pero en contrapartida se puede decir que mantuvo expectante a los espectadores hasta el ultimo minuto del capitulo final. Que el final no te haya gustado esta bien, son formas de ver las cosas, es imposible dejar a todos contentos. De todas formas creo que si bien el final es un cierre a la serie no por eso el final tiene que cerrar todos los puntos narrativos, muchas interpretaciones surgen del espectador. Para mi el cierre estuvo acertado, se podrían haber cambiado un par de cosas pero en general estuvo bien.
El que generaliza diciendo “estaban todos muertos” realmente no entiendo nada de la serie. Es una conclusión demasiado simplista para un trabajo de narración y guión que llevo más de 6 años. Para el final me queda agregar que en mi caso particular no fui el típico fanático de Lost que elaboraba hipótesis, reflexiones y se sentaba en la mesa a discutir sobre posibles resoluciones. Me dedique a ser un espectador mas y disfrutar (algunos estarán mas de acuerdo que otros) de una de las mejores series realizadas hasta el momento.
Prision Break
* Acá me voy a poner un poco mas subjetivo.
A mi entender la primer temporada de Prision Break (2005) fue la mejor primera temporada de una serie. Es brillante por donde se la mire. Los personajes son perfectos. Están demasiado bien pensados y delineados. Michael Scofield, Sara, Sucre, “T-Bag”, Bellick, Lincoln, etc. Muy pocas grietas se le pueden encontrar al guión de esa primera temporada. Si la serie hubiese terminado ahí, aunque nos hubiese dejado con un sin sabor de final abierto estaba en todo su derecho. No digo que las demás temporadas sean malas, pero no son comparables a la primera. De todos modos algo para destacar es la incorporación del policía Alex Mahone a la serie luego de la primera temporada. Fue un gran aporte al desarrollo final de la serie.
Quien vio todas las temporadas y llego hasta el ultimo capitulo sabe que no miento si digo que se te cae una lagrima al final de la serie. Quien no la vio debería hacerlo, quien la vio me va a saber entender.
Scrubs
* Hace diez años que sigue siendo novedad.
Lo que tiene de repetitivo lo tiene de novedoso. Los personajes y las construcciones narrativas son geniales. Cuenta con una infinidad de gags y recursos humorísticos que juegan en función de las interpretaciones. Zach Braff encaja perfecto en esta serie (incluso dirigió algunos capítulos). A mi criterio es una de las promesas de lo que vendrá en el cine Americano. Ya tiene a cuestas una película extraordinaria como Garden State y hace pensar que su talento podría llegar a escalar mucho más alto aun. Con la sátira y el humor rondando los pasillos de un hostipal, Scrubs supo encontrar muchos adeptos en estos años que lleva al aire. Yo soy uno de ellos.
Chuck
* Otra chico nerd y medio torpe que tiene en sus manos (cabeza) la llave para salvar el mundo.
Chuck Bartowski es simplemente genial. No hay manera que te caiga mal. Desde el capitulo piloto ya te das cuenta que es diferente y le agarras una simpatía especial. Los capítulos se debaten entre el amor (que no puede ser) de Chuck y Sarah, y los intentos por salvar al mundo. Claro esta que Chuck no es un agente de la CIA ni mucho menos, simplemente cuenta con los métodos (por casualidad) para descubrir a los mas peligrosos enemigos. Sin un elenco estelar, el tridente Chuck, Sarah y Casey funciona a la perfección. Sin embargo, el trío dinámico que rompe el molde de la serie es el que hacen Morgan, Jeff y Lester, todos empleados de “Buy More”.
Friends
* Simplemente porque es imposible obviar a Friends en cualquier lista.
Seis años después, Friends sigue teniendo la misma vigencia que cuando empezó. Los chistes no pasan de moda, los personajes siguen estando presentes, las historias siguen siendo tan actuales como en el momento de su emisión. Conozco muy pocas personas que no vean o hayan visto Friends. Formato Sitcom por excelencia que supo explotar la vida de estos personajes como ninguna otra. Aun hoy, recordamos a los 6 personajes y siempre hay algún capitulo para comentar. Es una serie para tener las 10 temporadas completas y cada tanto volver a mirarlas.
Arrested Development
* Sin ser del ambiente comercial es la mejor serie de los últimos años.
Solamente duro tres años, pero no tiene nada de mas. Es brillante por donde se la mire. Bizarra, graciosa, critica y con una gran carga satírica se posiciona como un gran hallazgo para quien guste disfrutar de buenos guiones y buenas interpretaciones. En un brillante rol, Jason Bateman toma el papel protagónico y le calza perfecto. Es una de sus mejores interpretaciones. El elenco nos muestra a un joven y gordito Michael Cera, que encaja perfecto en esta familia disfuncional. A modo personal David Cross le agrega un valor agregado único a esta serie que por suerte I-SAT esta repitiendo.
Mad About You
* Eran los 90`s
Porque Helen Hunt y Paul Reiser eran una pareja perfecta. Ellos y el perro (“Murray”) eran insuperables. Las historias y los chistes eran súper básicos, pero te llegaban de una manera directa y te sacaban una sonrisa que era inigualable. Una de las sitcoms de los 90 que recuerdo con mas aprecio y que cada tanto vuelvo a ver algún capitulo.
The Wonder Years
* El personaje de Kevin Arnold fue histórico.
Fred Savage compuso ese personaje que se convirtió en un mito para los jóvenes y adolescentes de toda una generación. Kevin Arnold y la voz de su conciencia marcaron a toda una generación de tele-espectadores que fueron fieles seguidores de sus historias.
Gilmore Girls
* Alexis Bledel me llega al corazón en esta serie.
Este si que es un capricho mió. No conozco a nadie que comparta mi aprecio por esta serie. Es el día de hoy que extraño que en Warner no la pasen mas. Era una fija para mi. Y en su momento era un combo entre Gilmore Girls y The O.C. Eran otros tiempos. A modo de síntesis decir que el personaje de Rory Gilmore (Alexis Bledel) es de mis preferidos de este tipo de series alcanza. De todos modos cada uno tiene sus gustos y no pido que los comparta conmigo. Yo disfrute de la serie mientras duro.
Para terminar esta larga pero a la vez acortada lista quiero hacer especial mención para 2 series que recién ahora estoy empezando a conocer en profundidad. Una es Mad Men (por recomendación) y la otra es Community (“Chevy Chase” es genial).
De más esta decir que afuera me quedaron un montón de series y sitcoms sin nombrar. Quizás en otro momento haga otra lista con las que me quedaron afuera.
Mayo tiene esa peculiaridad de ser un período de transición. De por si, es un mes que abre las puertas al invierno, los primeros fríos se hacen sentir, la temperatura baja y las mañanas (porteñas) se recrudecen. Los primeros abrigos salen a relucir, las bufandas y los gorros empiezan a poblar las calles, los “coffee to go” se convierten en la estrella de la temporada y entre esas cosas aparecen los primeros síntomas de nostalgia y tristeza: la melancolía. Buenos Aires tiene la particularidad de pasar por alto estos sentimientos. El estilo de vida porteño, frenético y cargado de excesos, no da lugar para que la melancolía impulsada por la salida de la primera estrella logre inquietar más que algunos corazones y almas sensibles.
La tarde empieza a caer a eso de las 6 PM, hora en que la mayoría de los ciudavivientes intenta retornar a su hogar en busca de un poco de consuelo y alivio. Los bares regalan su primer 2x1, intentando salvar a algún solitario corazón. El día se hace noche y los artistas cambian de estación. El vagabundeo toma posición y espera algún refugio que cobije su pesar. Los amantes se funden en un abrazo interminable que les devuelva la pasión. Se enciende el fuego y el amor se hace sentir en cada penetración. Los amantes se hacen eternos en los recuerdos. El invierno les devuelve la complicidad que hace a sus corazones latir al unísono. Se elevan las copas y la música inunda la habitación. Es alegría, es amor. Los amantes nos devuelven la ilusión.
Buenos Aires; bastarda, sombría, caprichosa y egoísta, es el invierno que te llega desde lejos y te pone melancólica.
En las últimas semanas, y sobre todo en estos últimos días próximos al 25 de mayo, palabras como Patria, Nación, bandera, orgullo, patriotismo, unión cobraron un protagonismo absoluto. Periodistas, maestros, políticos, gobernantes, ciudadanos, hombres, mujeres y niños levantan la voz para proclamarse orgullosos de “Ser Argentinos”. Bienvenidos sean los que a tan viva voz claman por una patria que a mis ojos no me pertenece. Nací en Capital Federal, Argentina, un 23 de julio de 1985 a las 9 de la noche aproximadamente. Mi Documento dice que soy argentino. Mis padres son argentinos, mis hermanos son argentinos y también lo eran mis abuelos. Crecí y me crié rodeado de afectos y sentimientos muy propios de acá, sin embargo no me siento orgulloso ni mucho menos. Mi primera reacción contra la Patria se remonta al primer año del secundario. Siendo aun un adolescente en formación y con poca experiencia y entendimiento en ciertos temas, un impulso y cierta rebeldía me llevo a oponerme a aquellos actos “patrióticos”. Entiendo el hecho de que quieran inculcarnos desde chicos la cuestión de la Nación y la Patria pero a mi simplemente me resultaba molesto. Más todavía por el hecho de que era una imposición, una norma que debía cumplirse a rajatabla. La bandera, ¿que tiene de especial una bandera? Representa la desunión, exactamente eso. Compartir una bandera no me hace mas hermano con mi vecino y menos que con mi mejor amigo chileno. ¿Qué significa alinearse bajo la bandera y entonar el Himno Nacional? Si ya lo se, esto suena a utopía. Recapitulando, desde ese recreo cuando tenia 13 años algo en mi se despertó, algo que me hacia dudar de todo aquello que se pusiera bajo el nombre de Patria o Nación. Simplemente porque creo que aquello que nos une, es aquello que mas nos separa. Cosas como estas llevaron a que un 2 de abril de 1982 miles de Patriotas y Nacionalistas festejaran la recuperación de las islas Malvinas. Lo que nadie pensaba en ese momento era todo lo que se iba a lamentar después por ese acto tan heroico de recuperar “lo que es nuestro”. 200 años de historia y aun hoy nos seguimos preguntando quienes son los buenos y quienes los malos. O ellos o nosotros. Y así seguimos avanzando, sin rumbo, peleando, destruyendo, pidiendo revancha, reivindicando lo que es nuestro, “lo que nos pertenece”, eso que no podrán sacarnos nunca, “el orgullo de ser argentinos”. Como toda persona que piensa, tengo contradicciones, y acá va una de ellas. Sobre este tema discutí no una sino mil veces. En cada sobremesa con amigos es el tema en debate, y nunca llegamos a ninguna conclusión. Cada uno expone sus ideas y ahí queda. Algo que entendí después de tantas charlas y discusiones es que porque haga o deje de hacer tales cosas no soy ni más ni menos argentino. Eso, y es lo que siempre trato de hacer entender, viene por una cuestión cultural, por el arraigo a ciertas costumbres y modos de conducta. Y acá va la contradicción. Si, me gusta comer asado, a quien no le puede gustar. Si, me gusta tomar mate. Si, miro los partidos de la selección y seguro que lo voy a hacer en el mundial, pero hasta ahí llega mi amor. No voy a correr por la 9 de julio envuelto en una bandera y gritando “Viva la Patria”, para eso estan mis hermanos argentinos. Bienvenidos sean quienes en este festejo Bicentenario sienten en la sangre el “orgullo de ser argentino”. Yo lo voy a mirar desde casa. El resto es historia repetida.
Suelo ser una persona tolerante y bastante abierta. En lo que respecta a la sexualidad, creo que cada uno tiene el derecho de elegir que o quien es su objeto de deseo. Estoy a favor del casamiento gay, tengo amigos y conocidos homosexuales, apoyo a la comunidad gay pero a pesar de esto, todo tiene un límite.
Muchas veces he recibido “elogios” tales como, puto, gay, tragasables, bananero, etc. Lo único que conseguían con esto era alimentar mi ego y subir mi autoestima. No hay nada más estúpido que intentar insultar a alguien o hacerlo sentir mal diciéndole estas cosas. Qué porque use chupin o “pantalones ajustados” sea merecedor de tales adjetivos, bienvenido sea, qué porque use bolso o como muchos dirían “cartera” en lugar de una aparatosa mochila me haga parecer menos hombre realmente me resbala. Es mas, hasta el momento en que me robaron mi computadora personal (una Macbook) la llevaba a todas partes en un bolso rojo (si, digo rojo y no colorado) marca “cc” que era seguramente para el público femenino. Nada podría importarme menos. Es mas, hoy como hacia frió a la mañana me puse un “Trench” que me compre hace un par de años en Zara mujeres. Si te gusta y te queda bien, ¿Cuál es el problema?
Hasta acá sobran los motivos para que cualquiera que me vea piense que “pateo para el otro lado”. No es algo que me quite el sueño. Tengo novia de la cual estoy enamorado y con la cual me voy a casar el año que viene. Eso para mi es motivo suficiente para que todo lo demás no me importe.
De todas formas voy a hacer una aclaración: que me guste la ropa, que intente vestirme bien, que vea una película de Tom Ford, que lea a Capote, que me interesen revistas como la Elle o Vogue, que sepa quien es Anna Wintour, no impide que me guste el fútbol, que tenga tatuado en mi brazo una banda de metal, que discuta de política, que sepa de historia, que conozca los peores bares de la ciudad y que algunos amigos míos seas sucios y roñosos entre otras cosas.
Como verán, hay una multiplicidad de personajes conviviendo en mi, por lo tanto que si de algo se es de la tolerancia y convivencia armoniosa de todo tipo de ideas y pensamientos.Pero claro, todo tiene un límite, y a eso iba.
Unas semanas atrás, volvía del trabajo a casa, y como traía conmigo el “bolso rojo”, es decir la computadora, me decidí por tomarme un colectivo. De la oficina a mi casa (aun la casa de mis padres) me separan unas 15 cuadras aproximadamente. No son muchas pero ese día no tenia ganas de andar con un bolso a cuestas. 6 de la tarde, horario en que la mayoría de la gente vuelve de trabajar y los accesos y escapes de la ciudad se vuelven caóticos. Como vivo en “Las Cañitas” y mi trabajo esta cerca de cabildo tenía que tomarme un colectivo que bajara por Luis María Campos. La respuesta es obvia, el 59. Espere el colectivo unos 5 minutos como máximo y pedí $1.10. Hasta mi casa es el boleto mínimo, igual muchas veces pido $1.25 por la simple razón de no tener que cargar con monedas de 10 o 5 centavos que se me empiezan a filtrar por cualquier bolsillo del pantalón. Casi nunca me siento en los transportes, a menos que haya tenido un día muy largo o el viaje sea largo y este cansado. Ese día tenia particular ganas de sentarme. ERROR 1.Me ubique casi en el fondo, en uno de los asientos dobles. Llegando a Lacroze el colectivo ya casi había colmado su capacidad de carga. De todos modos en el fondo aun se estaba cómodo. Sentado, con el Ipod sonando en mis oídos y el “bolso rojo” encima de mis rodillas me relaje. ERROR 2.
De pie, al borde de mi asiento, se ubico un hombre de unos 35 años aprox. Recuerdo que llevaba una campera negra y un “bolso” colgando de su hombro. Era un poco más alto que yo (mido 1.76) y tenía pelo oscuro.La primera vez fue un movimiento normal del colectivo, pensé. Con tanta gente es normal. La segunda vez, lo entendí pero me molesto un poco porque no había nadie alrededor empujándolo. La tercera vez, me irrito y fue mi primera reacción, mire para arriba para ver porque hacia eso. Una sonrisa cómplice. La cuarta y la quinta vez ya parecía un chiste. La ultima vez, levante la cabeza, lo mire y le dije: “Hey, vas a seguir apoyándome la cosa en el hombro. Me parece que te estas equivocando”. Al lado mió, un pibe mas joven que yo no se aguanto la risa y se desato en carcajadas. En ese momento no me pareció nada simpático, pero tampoco había mucho que hacer. Levante mi bolso, pase con cuidado por delante di mi “amigo” le cedí el asiento toque timbre y baje en mi parada. Crucé Luis Maria Campos con mi “bolso rojo” colgado del hombre, el ipod que aullaba “Are we human or are we dancer” y una sonrisa que se dibujaba en mi cara.
Uno cuando es adolescente tiende a actuar de manera mucho mas irracional, absurda, impulsiva, apasionada y porque no, con cierta incredulidad. Es así, son los ciclos lógicos de la vida. Por más maduro que uno se sienta, cuando se es adolescente y las hormonas están en su punto máximo de ebullición de lo que mas se carece es de un pensamiento lógico y racional. Con esto no quiero menospreciar a quienes hoy atraviesan esa etapa (según nuevos estudios hoy en día la adolescencia se extiende hasta entrados los 30), todos en algún momento fuimos adolescentes. El caso en cuestión se remonta a aquellos años en que yo a mis 15/16 años experimentaba esas incontrolables pasiones adolescentes. Desde chiquito (3 años) fui al mismo colegio. Es así que conocía a mucha gente, entre alumnos, profesores, padres y demás personas que tuvieran algún tipo de relación. Entre varias cosas fui querido por muchos y odiado por muchísimos más. Así son las historias de colegio. Están los winners, los galancitos, los freak, también los nerd, los estos, los otros, y entre todos esos ahí estaba yo. Claro que no estaba solo, es imposible no tener a nadie con quien relacionarse, eso es simplemente ser un “ente social”, cosa que nadie creo que sea. Te puede gustar estar solo y el auto-reclutamiento, pero de ahí a no tener vida social hay un paso muy largo. Como esta historia se esta yendo por las ramas y no soy muy dado con el arte de resumir voy a intentar llegar al punto en cuestión. Como dije al comienzo, ser adolescente tiene esas pequeñas particularidades como ser irracional, impulsivo un poco absurdo y sobre todo apasionado. Si, apasionado. En mi caso, ser apasionado se reflejaba en “querer” las cosas con mucha intensidad. Cualquier cosa: una banda, un deporte, una actividad, un club, una persona, una amiga, una novia. Casi no conocía los grises; o blanco o negro, o todo o nada. Así de impulsivo y de apasionado era (en cosas los sigo siendo). Todo esto se reflejaba muchas veces en una exaltación de sentimientos y emociones confusas. Nunca fui de callarme nada, y menos algo que sentía. Si, era muy impulsivo. Si, me enamoraba con bastante frecuencia. Si, decía te amo si ningún tipo de vergüenza ni prejuicio. No creía, ni hoy tampoco lo creo que haya nada de malo en expresar lo que uno siente, y mucho menos si se trata de emociones personales. Ser adolescente implica no saber un montón de cosas que no nos fueron enseñadas. Es prueba y error; y con muchos mas errores que aciertos. Es ir con vehemencia hacia algo sin importar que haya alrededor o las consecuencias futuras. Ser adolescente tiene ese encanto del momento, del dejarse llevar. Así es que fluyen las emociones y los sentimientos. Así es que muchas veces hacemos las cosas mas estupidas sin siquiera pensarlas dos veces antes de llevarlas a cabo. Es así que nos rompen el corazón no una, ni dos, ni tres, sino diez veces. De todas esas experiencias uno va aprendiendo y con mayor o menor tristeza va creciendo y madurando todo ese complejo aparato de emociones.
CASO 1: Varios años atrás.
Tenia 15/16 años, estaba de novio, estaba enamorado, pensaba que era para siempre, y muchas otras cosas. Era adolescente, por ende era impulsivo y bastante apasionado. En conclusión, era igual que ahora pero mucho más arrebatado y sin la experiencia de los años anteriores. Obviamente mi novia era de mi mismo colegio (fui a un colegio laico mixto). Normalmente y por obvia deducción las primeras relaciones y experiencias con el sexo opuesto surgen de esos primeros contactos con nuestros/as personas mas cercanas. Es algo que se da casi-naturalmente por afinidad. Después claro esta, migramos a otros nidos y buscamos mas allá de nuestro entorno para relacionarnos (particularmente, yo volví casi al mismo lugar, pero eso es otra historia). Como dije, mi “novia” era compañera de colegio. Todo era bastante raro, a veces incomodo, pero la motivación de ir al colegio para verse era excusa valida para dejar todo de lado. Como toda situación de pareja, hay momentos buenos, malos y normales (que son la mayoría). La inexperiencia de las primeras relaciones y de la primera “novia” en serio, a veces te lleva actuar de manera diferente. Uno siempre quiere sorprender, tener algo nuevo que contar, inventar salidas fantásticas e ir a lugares inolvidables. Que cada momento sea digno de una película de Hollywood (hoy, y con la idea en marcha de casarme sigo queriendo que sea así, aunque a veces por ciertas circunstancias resulta complicado). Así es que ideamos planes y momentos únicos. Una de mis cursilerías, que en su momento me pareció de lo más acertado y “romántico” fue preparar un disco con canciones de amor, o románticas que generaran un buen clima en el momento de estar juntos. Era todo un acontecimiento preparar el cd, seleccionar las canciones, darle un orden y claro escribir alguna notita linda. Juro, que en el momento lo disfrutaba porque cualquier cosa relacionada con la música me gusta, y segundo porque lo veía como un acto de “amor puro”. Que no se malinterprete. Si era por amor, pero claro que el efecto que también se buscaba era generar ese clima intimo para poder concretar el tan ansiado momento: hacer el amor (porque claro, todos los que se enamoraban le decían así). Llegado el momento, eso tenia que ser muy, pero muy especial. Y claro el cd encajaba perfecto en esa sintonía. Hace poco encontré uno de estos discos (no se porque lo tenia yo si había sido un regalo) y lo puse para ver que era. Claro, mi cara de sorpresa fue instantánea. Escucharlo nuevamente no me llevo a ningún lugar pasado, ni a ningún recuerdo feliz, solo me hizo sentir un poco de vergüenza ante cada canción que pasaba. En su momento, fue casi como un acto heroico, hoy tal vez lo vea mas como un acto suicida. Era una declaración abierta de amor, un toma te doy todo lo que soy, ahora hace conmigo lo que quieras. Recordarlo mientras escribo esto me hace sentir un poco mas de vergüenza. El solo hecho de recordar que una de las canciones que contenía el cd era “será” de los Rancheros me hace sonrojar instantáneamente. Para quien no conozca la canción, la tarea del día es escucharla. Para mi es demasiado.
Nota al pie: Hoy es mas facil, le mandas una "playlist" con tus temas preferidos y quedas genial!