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El
vaso estaba por la mitad los cigarrillos arriba de la mesa y el barman que
hacia de dj pasaba canciones de los Stones. Con el tiempo había agarrado la
costumbre de recorrer los bares de la ciudad buscando algo
que callara sus ideas. Eran las 7 de la tarde recién entrado el mes de octubre,
el sol se frecuentaba por las esquinas mas ambiciosas de la ciudad y reclamaba
sacarse los abrigos y dejar al descubierto los mas sugerentes escotes. Hace
tiempo que la ciudad no lucia tan radiante, no recordaba la ultima vez que se
había sentido a gusto un día cualquiera, seguro que los sucesos del ultimo año
no habían ayudado mucho a encontrar el tan deseado equilibrio del que tanto
hablan psicólogos y comediantes. La muerte de su padre por seguro lo había
dejado con una idea errónea de lo que el destino tenia preparado para el. Todo
el mundo lo sabia, hace tiempo que no se sentía a gusto con el rumbo que había
tomado su vida, la Universidad parecía ser una distracción que ya no le causaba
demasiada gracia, sus exigencias
laborales ahora le exigían mas tiempo y dedicación que antes y a pesar de estar cómodo en la vida aporteñada que llevaba algo en la cabeza le estaba diciendo
que las cosas no estaban saliendo como el esperaba.
Hace un tiempo había vuelto a fumar
porque lo acompañaba cuando mas solo se sentía, en esos momentos de ocio a los
que se sometía acompañado por una cerveza y alguna lectura de ocasión. En el año
solo había leído un par de libros y eso le comía la cabeza, porque realmente
quería leer pero en el momento de hacerlo algo siempre le molestaba en la
cabeza y se perdía desenrollando el meollo al que se sometía para no entrar en
pánico y sentir las palpitaciones que se aceleraban y como siempre revivir el
incidente y palidecer, otra vez. El ultimo libro completo que había leído era
“Los detectives Salvajes” de Bolaño, la cuestión es que la primera parte de ese
libro es brillante, la otra se hace lenta y por momentos confusa. Ahora buscaba
dar con los cuentos de Fogwill después de descubrir en Mi muchacha Punk una
suerte de refugio paranoico a sus ideas revulsivas de querer fugarse a otra
ciudad, aunque en el fondo sabia que Buenos Aires en esta época le resultaba
fascinante.
-Debería haberle pedido el teléfono, pero
en realidad pierde el encanto si después nos encontramos y nos enamoramos, es
mejor quedarse con la fantasía de lo que pudo haber sido, pero y si era el amor
de mi vida?, no iluso eso no existe aparte así estamos bien, no queremos
enroscarnos en una relación que después lleve a peleas, y las peleas a mas
peleas y toda eso que implica los compromisos de parejas y conocer gente poco
afable y tener que fingir cada vez que le damos la mano a alguien cuando en
realidad quisiéramos estar en el bar y el sexo nunca se volvería malo, porque
los encuentros casuales son explosivos, y aventureros y llenos de tensión
sexual que nos vuelve seres hormonales y estamos dispuesto a todo, pero cuando
estas en una relación lo único que vez son un par de tetas que con el tiempo se
van cayendo y tenes suerte si debes en cuando podes acercarte un poco y
recordar como eran-. No, así estamos bien, no la voy a llamar!
Hace un par de meses su novia lo había
dejado por un rockerito sin mucha gracia, con porra y bigote creyendo ser la resurrección de James Brown porteño en esos jeans oxfords. Nunca logro
entender que carajo le veía a ese a ese pobre pibe de ojos tristes.
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